La Contraloría General de la República informó que las acciones del OEFA (Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental) no han logrado detener la contaminación causada por una mina ubicada en el distrito de Carumas, provincia de Moquegua. Aunque entre los años 2020 y 2025 se realizaron más de 160 intervenciones (supervisiones y fiscalizaciones), estas no fueron suficientes para obligar a la empresa minera a cumplir con las normas ambientales. Como resultado, los ríos Titire y Coralaque siguen en riesgo de perder sus ecosistemas, es decir, la vida de peces, plantas y animales que dependen de ellos.
En noviembre de 2025, durante una visita de control, se observó que el río Titire tenía una coloración amarilla intensa, señal de contaminación. Luego, en marzo de 2025, los análisis de laboratorio confirmaron que el agua tenía altos niveles de acidez y estaba cargada de metales pesados peligrosos como arsénico, aluminio, cadmio y hierro. Estos valores superan los límites permitidos por los Estándares de Calidad Ambiental (ECA). Esto significa que el agua no es apta para consumo humano, riego ni para la vida acuática, y que el problema se mantiene sin solución desde el año 2020. Según el Informe de Visita de Control Nro 044-2025-OCI/5684-SVC
En febrero de 2025 se detectó que la mina estaba arrojando agua ácida (con un pH de 2.18, extremadamente corrosiva) hacia la quebrada Margaritani. El OEFA ordenó que la empresa tratara esa agua de inmediato, pero la empresa no cumplió. En mayo se aplicó una multa de 100 UIT (S/ 535 000), pero la contaminación continuó. Cuando en septiembre se volvió a detectar el mismo problema, el OEFA tardó 52 días en imponer una nueva sanción. Esa demora permitió que el daño ambiental siguiera avanzando. Finalmente, en noviembre de 2025 se aplicó otra multa de 100 UIT. Según el Informe de Orientación de Oficio Nro 037-2025-OCI/5684-SOO
La Contraloría también encontró fallas en la vigilancia de la calidad del aire. En la provincia de Ilo, dos estaciones de monitoreo dejaron de registrar datos sobre gases tóxicos por más de un mes. Esto significa que no se pudo saber si el aire estaba contaminado en zonas cercanas a actividades mineras y pesqueras. En Alto Tala (Torata), el portal oficial no publicó información meteorológica por más de dos meses. Además, se hallaron equipos costosos y modernos apagados, guardados sin uso o incluso desaparecidos de sus estaciones. También se detectó que no había protección adecuada contra tormentas eléctricas, lo que pone en riesgo la continuidad del monitoreo. Según el Informe de Visita de Control Nro 041-2025-OCI/5684-SVC
Los tres informes elaborados por la Contraloría fueron enviados al presidente del Consejo Directivo del OEFA para que tome medidas inmediatas. Además, estos informes están disponibles públicamente en el Buscador de Informes de Control, para que cualquier ciudadano pueda revisarlos.
La mina responsable de la contaminación empezó a operar el 4 de marzo de 2005, explotando oro y plata a cielo abierto. Para obtener el mineral utilizó procesos como perforación, voladura y lixiviación (uso de químicos para separar el metal). Actualmente debería estar en etapa de postcierre (desde enero de 2020 hasta diciembre de 2024), es decir, en proceso de cerrar y recuperar el área afectada. Sin embargo, ya en 2019 la Dirección General de Minería había declarado que la empresa no cumplía con su plan de cierre de minas, lo que explica por qué la contaminación sigue afectando a la región.
Versión simplificada: En resumen, la Contraloría ha demostrado que el OEFA no está actuando con la rapidez y firmeza necesarias para detener la contaminación de los ríos Titire y Coralaque. La mina sigue dañando el agua y el aire de Moquegua, y aunque se han puesto multas, estas no han frenado el problema. Además, los equipos de monitoreo ambiental no están funcionando correctamente, lo que deja a la población sin información clara sobre la calidad del aire que respira.